El día en que el Capitán regresa por su equipo.
Hay un sonido que todo jugador conoce: el silbatazo final del árbitro. A veces lo recibes con tristeza — perdiste. A veces con alegría — ganaste. A veces con alivio — terminó el sufrimiento. Pero siempre marca algo claro: el partido se acabó. Es hora del veredicto.
La historia humana también tendrá su silbatazo final. La Biblia lo llama la segunda venida de Cristo. Y aquí está lo radical: no es una amenaza. Es la mejor noticia que jamás se haya dado.
Es el día en que toda injusticia será corregida. En que toda lágrima será enjugada. En que los que durmieron en Cristo despertarán. En que el universo entero verá, sin duda alguna, cómo termina la historia.
Es la última lección de este curso. Y termina, como todo buen partido,
con la cara levantada hacia el cielo — porque el Capitán está por volver.
Hay un dato que pocas veces se menciona: el regreso de Cristo está mencionado más de 1,500 veces en el Nuevo Testamento. Es decir, en uno de cada 25 versículos. Es la doctrina más anunciada del cristianismo. ¿Por qué? Porque sin esa promesa, todo lo demás no se sostiene.
Así vendrá como le vieron irse. Visible. Real. Personal. No es metáfora.
Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
La Biblia es muy específica al respecto. No es una venida secreta. No es espiritual. No es invisible.
Todo ojo le verá. Audible, visible, gloriosa, universal. Ningún ser humano podrá ignorarla.
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo... y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá.
Aquí conectamos con la lección anterior. Cuando Cristo vuelva, los que durmieron despertarán. Los que vivimos seremos transformados.
Imagínalo: una multitud incalculable subiendo a encontrarse con Cristo en el cielo. Reunión de familias. Fin del dolor. Comienzo de algo que ningún partido pudo siquiera anticipar.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos... seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
Aquí está la parte que cambia todo: la segunda venida no es destrucción final del universo. Es restauración total.
Léelo despacio. Cielo nuevo. Tierra nueva. Dios morando con nosotros. Ya no más muerte. Ya no más llanto. Ya no más dolor. Esta es la verdadera noticia del cristianismo. No "vas al cielo cuando mueres". Sino: Dios viene a la tierra contigo, y la hace nueva.
He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos... Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
El curso termina aquí, pero tu jornada apenas comienza. Si algo de lo que has leído en estas 10 lecciones tocó algo en ti — algo verdadero, algo profundo — entonces tienes una decisión que tomar. No urgente, pero sí real: ¿quieres conocer en persona al Entrenador del que hemos hablado?
Hay personas reales esperándote. Iglesias adventistas en NJ donde puedes hacer preguntas, recibir respuestas, ser bienvenido. Pastores y consejeros que han caminado este partido y conocen la cancha. No tienes que decidir todo hoy. Pero puedes dar el siguiente paso.
"La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de los Olivos, de que volvería, iluminó el porvenir para sus discípulos."
Has terminado las 10 lecciones. ¿Qué cambió en ti durante este recorrido? ¿Cuál es tu siguiente paso?
Este partido tiene un final escrito. No de derrota — de reencuentro.
El Capitán regresa por su equipo. Y tú estás invitado.