Estás en la final del Mundial… El estadio vibra… ¡Quedan 30 segundos! La pelota llega a tus pies… Disparas… y ¡goooooool!
Levantas el trofeo. Todo el mundo celebra. Es el momento que soñaste.
Pasa una semana, la emoción baja y la rutina vuelve. Estás en tu habitación, en silencio… y aparece una pregunta que no esperabas:
"¿Y ahora qué sigue?"
No es solo una idea. Muchas personas que han alcanzado sus mayores metas describen algo parecido. Lograrlo no siempre se siente como imaginaban.
"¿De qué sirve ganar todo, si al final pierdes lo más importante?"
No tienes que estar de acuerdo con la frase. Pero vale la pena pensarla: