Una pregunta que solemos contestar muy rápido. Una conversación honesta.
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Estás en la final del Mundial… El estadio vibra… ¡Quedan 30 segundos! La pelota llega a tus pies… Disparas… y ¡goooooool!
Suena absurdo, ¿verdad? Y aun así, eso describe a más personas de lo que pensamos: corriendo todos los días, sin saber bien para qué equipo juegan.
Porque pertenecer a un equipo no es solo ponerse una camiseta, es saber con quién cuentas, y saber que cuentan contigo. Por eso vale la pena preguntarse:
"¿Para qué equipo estoy corriendo realmente?"
Casi todos respondemos rápido: "mi familia, mis amigos, mi pareja". Pero si miras de cerca, ¿de verdad sabes con quién cuentas cuando todo lo demás se acaba?
"El que camina solo va rápido, pero el que camina acompañado llega lejos."
No tienes que estar de acuerdo con la frase. Pero vale la pena pensarla: